
Me abordó en la calle e intentó hacer de guía, después me regaló una moneda que ya no tenía curso legal.
Le insistí en cuanto quería por la moneda y me insistió que nada.
Al cabo de un rato estaba contándome su historia. Que no tenía empleo que se había venido a la capital y había dejado a su familia en el pueblo, a buscar trabajo pero que no había tenido suerte.
Le invité a una cerveza, aceptó. Allí las cervezas son enormes, pedí una y dos vasos, siguió contando y preguntándome, "de donde es", "esta casado", etc. siempre hablan de usted.
Al cabo de un rato nos despedimos, le dí 5 solecitos para salir adelante hoy. Mañana la misma historia.
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