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La basura del mundo va a parar a los mas pobres, sin problemas burocráticos.
Este es el puerto de Noadibú en Mauritania. Una península que estaba dividida a lo largo por Francia y España cuando el colonialismo.
En los últimos años ha sido destino final de muchos grandes barcos que no sabían sus dueños que hacer con ellos.
Aunque, cosas del progreso, en los últimos años están desapareciendo, y esto es debido a la imperiosa necesidad de los chinos de materias primas, compran este hierro a un precio que ha subido porque a subido la demanda y está escaseando para la ferviente industria de China.
Trocito a trocito sin máquinas van termiteando la chapa de los barcos y poco a poco van limpiando el puerto. Lo que era el atractivo turístico de algunos de ellos, ya no en Noadibú sino a lo largo de mucha de la costa de Mauritania, desaparece.
Se convierte en un juguete o en un utensilio de baja calidad de fabricación china.
Hay que ver ¡


Date: Tue, 18 Dec 2007 04:55:38 +0100
Hola a todos ¿qué tal estáis? Hace días que no he podido escribir o sea que hoy me tendré que enrrollar un poco más. Espero que lo disfruteis.
El lunes pasado, después del encuentro con Javi, decidimos que nos íbamos a la Amazonía. Pero para pasar el día nos fuimos al teleférico de Quito. Ya lo quisimos hacer cuando llegamos, el tercer día de estar aquí. No pudo ser porque hizo muy mal tiempo y no había visibilidad, pero esta vez salió un sol radiante y veíamos perfectamente la cumbre del Rucu Pichincha, el volcán que domina esta ciudad con sus 4800 m. de altura. El teleférico sube hasta los 4100. Las vistas sobre la ciudad eran realmente espectaculares y más y más mientras ibamos subiendo. Vaya pedazo de obra de ingenieria que han hecho con este aparato. Al llegar arriba lo primero que notas es la falta de oxigeno y una gran fatiga en cuanto andas un poquito. Al fondo veíamos casi completamente al gigante Cotopaxi, la segunda cumbre del país y también los Ilinizas. Tras de nosotros, una inmensa pradera y al final, coronandolas las crestas del Pichincha. Tomamos el sendero y lo seguimos durante un buen rato, hasta que decidimos que era hora de volver, pues habíamos quedado con el guía de la Amazonía. Por la tarde hicimos los últimos preparativos y ya por la noche cogimos el autobús a Lago Agrio, la ciudad donde empezabamos nuestro tour. La estación de autobuses de Quito da mucho miedo por la noche, pues a pesar de ser una gran ciudad, las entradas a la estación son un poco cutres y son pasadizos estrechos y oscuros. Suele haber muchos robos ahí y el taxista se lo curró para encontrar una entrada segura. Luego el viaje nocturno fue un poco incomodo y largo (7horas) y apenas pudimos dormir, por lo que cuando llegamos por la mañana estabamos cansados y zombies. Ya vinieron a buscarnos y tuvimos que tomar otro autobús para llegar a El Puente, nuestro punto de embarque en la canoa. La zona que recorrimos está llena de granjas de colonos que han hecho de la selva su hogar. También es una zona de extracción petrolífera y paralelo a la carretera discurre el oleoducto que va desde los pozos petrolíferos de esta zona recorriendo todo el norte del país, hasta la ciudad costera de Esmeraldas, donde se refina y se embarca. Esta zona está muy aislada y el autobús se aprovecha a tope para llevar todo tipo de mercancías y está repleto de gente. Es la hora de la salida de la escuela y suben y bajan muchos niños entre las distintas aldeas por las que vamos pasando. Me impresiona la alegría de estos niños. Algunos tan pequeños y viajando solos, es alucinante la independencia y soltura de estos niños, lo bien que se desenvuelven solitos y me es inevitable acordarme de los niños en España, tan sobreprotegidos e incapaces de hacer nada sin sus papis. Y no será por inseguridad, que es lo que se esgrime por los padres allí para tanta sobreprotección, pues estas tierras son mucho más inseguras que nuestro país. Me encanta como se ríen y sobre todo el intenso brillo de sus ojos, señal inequívoca de su vitalidad y felicidad. Llegamos a El Puente, que apenas son dos cabañas para comprar algunas provisiones, 2 bares y la garita del Parque Nacional. Abajo en una revuelta del río, esperan las canoas hechas con el tronco de un gran arbol vaciado, son de una pieza, y estas están motorizadas. Tenemos que esperar un rato y paseo por la zona, veo enormes telarañas de varios metros cuadrados fabricadas por colonias de diminutas arañas que trabajan al unísono, cosa rara entre las arañas, hay grandes nidos de pájaros tejedores (luego me enteré que eran oropéndolas, pero no como las de España, sino otras mucho más grandes) colgando de los altos árboles y con una medida como de un metro y medio. Impresionaba su tamaño, mucho mayor que los de otros pajaros tejedores que había visto antes. También revoloteaban por allí grandes mariposas de iridiscentes colores, muy espectaculares, la verdad. En fín, que nada más llegar se notaba el ambiente amazónico. Estamos en el Parque Nacional de Cuyabeno. Cuyabeno es un sistema lacustre de 6500 kms. cuadrados, en la selva y con 14 lagunas interconectadas por multitud de rios. Sus bosques están formados por bosque inundado, que puede estarlo por 9 meses al añoo. Solo puede vivir ahí un tipo de palma, el morete, formaciones de herbazal lacustre de hasta 4 m. de altura. También hay bosque de tierra firme con más de 200 especies de árboles y bosque siempreverde inundado tanto de aguas blancas procedentes de los Andes como de aguas negras (de nutrientes en descomposición) nacidas en la misma llanura amazónica a causa de las constantes lluvias. De las 2736 especies de árboles de Ecuador (jodo, se dicen pronto) 1356 se encuentran en Amazonía. Las más representativas son los enormes Ceibos, Matapalos (higueras estranguladoras de otros árboles), la Caoba y el Caucho. También hay infinidad de plantas con gran potencial farmacéutico. Esta es la tierra de la Ayahuasca, que los chamanes utilizan para sus ritos mágicos y religiosos. Entre las aves tenemos a los Guacamayos, Tucanes, Colibríes, Aguilas, Halcones,etc.. Mamíferos: Capibara (el roedor más grande del mundo, del tamaño de un perro grande), perezosos, monos aulladores, jaguar, puma, nutrias, delfín amazónico, tapires y manatí (las también llamadas vacas marinas). También hay reptiles como la anaconda, charapas (las grandes tortugas amazónicas), caimanes, peces representativos como la piraña, la anguila eléctrica y el paiche (un pez de hasta 4 m.) y más de 100 especies de anfibios de vivos colores anunciando su veneno o toxicidad y algunas de las serpientes más venenosas del mundo como la coral. Pero también viven aquí tribus humanas: Tenemos a los Shuar, conocidos por nosotros como los Jíbaros, famosos por el rito Tsantsa en el que reducían la cabeza de sus enemigos para guardarlas como trofeo. Los A'i o Cofanes ( su nombre viene del Cofán, la paja usada para confeccionar sus viviendas) Están los Kichwas, cuya lengua está emparentada con el Quichua serrano También están los Sionas y Secoyas, que utilizan la ayahuasca para la ceremonia del yage, donde se comunican con las fuerzas sobrenaturales, ven el futuro y el pasado y perciben el universo. Estas tribus creen que existen 3 cielos donde vive la gente: Matemo, que es el cielo propiamente dicho Yeja, que es la tierra Gimocopain, que es el mundo bajo la tierra Cuentan que su dios, Ñañe, nos dió la oportunidad de ser como él. Eramos monos que viviamos en Gimocopain y nos quitó la cola para asemejarnos a él. De los diferentes tipos de monos surgieron las distintas razas humanas. Pero bueno, vale ya de datos, sólo quería introduciros al tipo de mundo donde estábamos empezando a internarnos. Os escribo a continuación el diario que llevé durante esos días. MARTES Bueno, ya estamos aquí, perdidos en la inmensidad de esta tierra, perdidos en los Jardines del Señor. Después de tantas horas de viaje llegamos al punto de embarque. Tuvimos que esperar pero valió la pena. El viaje fue delicioso. Estuvimos 2 horas y media recorriendo un meandro tras otro. El rio serpente constantemente como una gran culebra y está lleno de troncos caidos y arboles sumergidos que hacen muy difícil la navegación y hay que ir con gran cuidado y atención. La vegetación es de lo más variado y exuberante, y hay arboles gigantescos, ceibas enormes de unos 50 metros de altura y otros muchos. Se oían muchos sonidos de pájaros pero era difícil verlos entre el follaje. Vimos unas cuantas oropéndolas que son las aves que fabrican los grandes nidos que cuelgan de las ramas más altas. Después apareció un grupo de pequeños monos payasos, insectivoros, y disfrutamos viendo sus evoluciones. Después, oooohhhhh, gran sorpresa, en una playa del río una gran anaconda de unos 5 metros había atrapado un caimán y lo axfisiaba entre sus anillos. Lo tenía bien atrapado y nos acercamos bastante con la canoa, lo que daba un poco de respeto, pues era gruesa como mi pierna y no estaba muy bien molestarla mientras se preparaba a comer. Como nos acercamos demasiado optó por soltar el caimán, que mediria un metro veinte y saltó al río, el caimán que aún vivía salió corriendo por otro lado. Le fastidiamos la merienda. Tras el sorprendente espectáculo seguimos navegando hasta que llegamos a la laguna, una visión sorprendente, con su anchura, sus aguas casi negras y sus extraños árboles (Guarangos) semisumergidos. El amplio cielo con sus juegos de luces provocados por las nubes tormentosas. Era de lo más evocador. Un paisaje como salido de un sueño. En una orilla, escondido entre los árboles estaba nuestro campamento. Eran tres cabañas dormitorio y una cabaña cocina comedor, con un deposito de agua sobre una plataforma. Al principio nos pareció un poco cutre, pero nos acostumbramos rápidamente. ¿Qué íbamos a esperar aquí? Adiós luz electrica, adiós civilización, bienvenidas las velas y la vida espartana, estamos en mitad de la selva. En el campamento hay 5 checos que entraron el día anterior y saldran antes que nosotros. Después de cenar nos fuímos con Lucho, nuestro guía, a dar una vuelta por la selva. Aquí se hace de noche a las 6 y media de la tarde y se cena muy pronto, a las 7 ó 7 y media. Es de noche, pero se oye mucha actividad de aves e insectos. Sin nuestras linternas esto está en la más absoluta oscuridad. Sólo algunos hongos y las hojas de alguna especie dan un poco de luz, pues son fosforescentes. Entre los distintos tipos de insectos que pudimos ver destaco la tarántula, la enorme araña del tamaño de mi mano, gruesa y peluda, protagonistas de tantas pesadillas.... También me impresionaron las arañas lobo, igual de grandes pero con las patas más finas y alargadas, cazadora de emboscada y con un aspecto terrorífico. Luego a dormir, que toca madrugar. MIERCOLES 6 A.M. Vamos a ver aves al amanecer, que es cuando más activas y cantoras están. Tomamos la canoa de remos. La luz sobre la laguna es maravillosa. Todo está azulado y las oscuras siluetas de los Guarangos se reflejan como un espejo sobre la superficie del agua. Vemos muchas aves, loros, garzas, cocineros azules y se oyen cantos de todo tipo. A lo lejos se oyen los monos aulladores con su poderoso gruñido. Luego llegamos a la entrada de la laguna y vimos un ejemplar del legendario delfín del Amazonas, este de la variedad blanca pues también está el rosado. Suelen venir aquí a pescar cuando la laguna está alta pero ahora tiene un nivel muy bajo y se van al río Cuyabeno, de ahí al Aguarico, de ahí al Napo afluente del gran Amazonas. Tenemos que volver, va a empezar a llover y no hemos traido los ponchos de lluvia. Metémos las cámaras en las botas de agua para protegerlas de la lluvia, nos quitamos las camisetas y remamos bajo la cortina de agua que ha comenzado a caer. Qué sensación más agradable y placentera. Ahora hemos vuelto al campamento para desayunar y nos vamos a pescar pirañas. Acaba de pasar una pareja de guacamayos azules y amarillos mientras escribo estas líneas. Lucho el guía, nos enseña un pequeño escorpión que ha encontrado en su habitación. Ha dejado de llover. 9:30 A.M. Al principio el calor es abrasador y sudamos mucho. Salimos de pesca con 2 canoas. Las cañas son un simple palo con un trozo de sedal y usamos carne roja como cebo. Empiezan a picar pero no es facil sacarlas, comen trocitos pequeños y no se clavan pues los anzuelos no están muy afilados. En la otra barca sacan 2 pequeñas pirañas. Tienen los dientes como pequeñas cuchillas afiladísimas. Al rato saco yo una de buen tamaño, es preciosa, con reflejos azules y morados y sus ojos rojos, las aletas anaranjadas. Tiene unos dientes tremendos. La guardaremos para comerla y probar su sabor. Javi, creyendo que ya está muerta la cogé y esta le suelta un bocado que por poco no le atrapa el dedo. Si le muerde, se queda sin dedo. Empieza a llover torrencialmente. Otra vez hemos olvidado los ponchos en el campamento. No aprendemos. El paisaje se transforma formidable. Los bosques se nublan y vuelven azulados y grisaceos. Millones de gotas salpican la superficie creando una imagen mágica. Qué pena no poder tomar una foto, pero con este aguacero cualquiera saca la cámara. La imagen es de lo más sugestiva. Sopla un poco de viento y empieza a refrescar, vamos en bañador, completamente empapados y con una garrafa cortada por la mitad achicamos el agua de la canoa, que se está inundando. La sensación es de lo más placentera. Nos sentimos eufóricos, gritamos. Parecemos auténticos indios amazónicos. Siento la lluvia recorriendo mi cuerpo mientras remo ¿qué hacemos aquí? ME SIENTO FELIZ Y MAS VIVO QUE NUNCA EN ESTE MOMENTO Por la tarde no para de llover contemplamos la lluvia sobre esta tierra mientras leemos, escribimos o dibujamos. Me siento en paz. Lucho me habla de la ayahuasca, el yaque como le llaman aquí. Los chamanes lo usan para buscar las causas de las enfermedades o hablar con los espiritus. Los turistas con otros fines. Tienen alucinaciones como ver animales gigantes, extraños colores, anacondas y monos tocando la guitarra, pero también sirve para ver el futuro o saber cosas sobre la gente, si te está mintiendo u ocultando algo. Por ejemplo, nos contó lo de la francesa que había ligado con un chico supuestamente soltero, tomó la ayahuasca y descubrió que en realidad estaba casado y tenía una hija. Ya parece que llueve con menos intensidad y decido irme a dar una vuelta por la selva. Me voy solo. Tomo mi poncho y mis botas de agua y me interno por el sendero. La luz desaparece drasticamente y de repente estoy en un mundo predominantemente vegetal. Me encuentro allí solo, rodeado de trillones y trillones de hojas de de todas las formas y tamaños. Hay muchos tipos de pequeños hongos sobre los troncos y gruesas lianas retorcidas como serpientes unas y completamente lisas hasta el suelo otras. Da un poco de respeto, no sabes que vas a encontrar aquí y según me voy internando una idea se va instalando en mi cabeza y comienza a darme miedo: el Jaguar. Empiezo a pensar que en cualquier momento miraré a alguna parte y allí estará acechandome. Me siento muy intranquilo, allí donde estoy, sólo, la posibilidad empieza a ser real. Esto no es una paranoia, en este mundo las reglas son de otra manera y estoy completamente indefenso si el enorme gato me encontrara ¿Qué podría hacer yo ante la fuerza de tan soberbio animal? A la media hora de mi paseo decido volver a la seguridad del campamento, por mucho que Lucho me asegurara que podía ir tranquilo. La idea del fatal encuentro me ha metido un miedo primitivo y subconsciente en la cabeza. Mi subconsciente me ha trasladado a ese mundo ancestral y a la vez real donde ser devorado por un animal es algo completamente factible. Luego me voy a la laguna, paseo por sus fangosas orillas llenas de arboles caidos. Hundo mis pies en el barro. Sigue bajando de nivel, pronto en unas semanas habrá desaparecido casi completamente, engullida por este gigantesco sistema fluvial. Ahora mis miedos ancestrales me traen la imagen de la poderosa anaconda. Dicen que por esta zona habita una de 9 metros de largo. Espero no encontrarmela ni a ella ni a ninguna de sus hermanas menores. En un brazo de la laguna de aguas poco profundas me siento entre las ramas de un arbol caido. Me aseguro de que sobre mi cabeza no está la anaconda. Bien, solo está el follaje y docenas de bromelias que crecen sobre las ramas. Alli mi poncho negro me camufla y mimetiza con el paisaje. Pronto empiezo a ver las incursiones de peces perro y paiches de aletas rojas sobre los alevines de otros peces que intentan protegerse de sus ataques metiendose entre las ramas sumergidas o saltando fuera del agua. Los ataques tienen la velocidad de una flecha. Vuelvo al campamento, Lucho, Mónica su novia y Raul el cocinero, están en la cocina preparando la cena. Me siento a conversar con ellos. Hablamos de las petroleras que operan en la zona, como compraron territorios a las tribus y como tuvieron que retirarse de algunas partes que invadieron ilegalmente cuando las comunidades se organizaron para echarlos de allí armados con lanzas y machetes, jugandose la vida para defender su tierra. Acudió el ejercito pero ante la tenacidad de esta gente tuvieron que marcharse también y abandonar los explosivos y minas que instalaron. Hablamos de cómo los USA intentaron comprar las islas Galapagos a Ecuador, no por interes turístico o conservacionista, sino por el hallazgo de uranio que hicieron en su suelo. Hablamos del cambio climático, de la globalización, hablamos de hombres devorados por anacondas y hablamos de otras muchas cosas, en una tarde lluviosa, bajo un tejado de zinc de una cocina al aire libre, en un lugar tan apartado de nuestro mundo. Fue una deliciosa conversación donde aprendi mucho y ellos tambien pudieron saber de la realidad y problemas de nuestro mundo, un mundo desconocido para ellos. Tras la cena temprana, aquí llevamos el horario de las gallinas, 3 de los checos que salen de aqui mañana se van con Lucho en la canoa a ver caimanes e intentar atrapar alguno. Los 4 que nos quedamos iremos mañana. La imagen de la canoa alejándose en la enorme oscuridad tan solo rota por los 3 diminutos puntos de luz de sus frontales, sobrecoge y fascina. Suenan los grillos, el canto de algun ave nocturna y la sonora melodia de lo que luego me dicen es una especie de sapo gigante pero que recuerda al canto del buho. Las luciernagas dan sus fogonazos sobre la negra silueta de los arboles y en el cielo asoma alguna tímida estrella.
Es mi segunda noche en la Amazonía y la sensacion de estar aquí me cautiva.
ME SIENTO TREMENDAMENTE VIVO
Ya está todo listo para inaugurar la exposición fotográfica que os preparado en Utebo, Zaragoza, España. Con fotografías de retratos y escenas cotidianas del mundo. Países como Mauritania, Senegal, Tailandia, Laos, Tibet, China, India, Camboya, Vietnam, Nepal y sus gentes están presentes en esta colección de retratos. Espero que os guste.Durante todo el mes de Febrero la podeis visitar en el C.C. El Molino.
Date: Mon, 26 Nov 2007 02:57:39 +0100
¿qué tal vais majos? ¿que tal va el otoño por allí?
Aquí el tiempo es de lo mas imprevisible. Por momentos te asas de calor, a los 5 minutos te tienes que poner la chaqueta y un rato después empieza a llover para después dar paso al sol y al frío y así sucesivamente. Es el clima del altiplano. A pesar de estar rodeados de altísimas cumbres es difícil verlas pues siempre están cubiertas de nubes. Ayer fuimos a la laguna Quilotoa, alquilamos una excursión junto con un chico ingles y una chica finlandesa muy majetes. El viaje fue estupendo, los paisajes andinos con sus laderas de retales multicolores se iban superponiendo y según íbamos ganando altitud dejamos atrás la tierra de los cholos, los indígenas que hablan español y viven a caballo entre sus antiguas tradiciones y la modernidad. Mas tarde cuando superamos los 3600 m. empiezan a aparecer los poblados y chozas quichuas. Esta gente, quitando unos pequeños detalles viven prácticamente como lo han hecho durante siglos. Viven en cabañas escavadas en el suelo y luego cubiertas con tejados de hierbas, que a su vez es el principal combustible que tienen, aquí no hay apenas arboles. Ayer había mercado dominical en una población, Zumbahua, y aunque muchos ya toman autobuses y camiones para acudir al mercado, otros siguen haciendo los caminos andando y llevando las mercancías a lomos de sus llamas. La verdad es que son una imagen muy pintoresca. Las mujeres ataviadas con ropa super colorida y las llamas acarreando los bultos. En el mercado intercambian (muchos todavia utilizan el trueque en vez del dinero) y venden sus tubérculos, maizes y judías ademas de frutas traídas de la costa, tejidos, jabones y otros artículos del mundo moderno ademas de fomentar las relaciones sociales. Para muchos es el único día de la semana en el que ven a gente que no sea de sus propias familias. Luego hay unos comedores colectivos donde se reúnen y saludan ademas de despachar los típicos platos a base de papas y maíz y otras "delicias" como la cobaya asada y las nada apetitosas cabezas de cerdo asadas. Seguimos camino, el verdor de las laderas poco a poco se fue transformando en pastos mas amarillentos y resecos por el frío, ya habíamos sobrepasado la linea de los 4000 m. y el paisaje te lo confirmaba. La llegada al cráter del Quilotoa sobrecoge. Es un inmenso cráter del volcán ya extinguido (supuestamente) que tiene, no sabría decir pero puede que 5 ó 6 kilómetros de diametro y un desnivel de 400 m. desde el borde hasta la laguna que ocupa toda el cráter. La laguna es completamente verde y muy alcalina. La vista del conjunto es espectacular a pesar de que las nubes cubrían el horizonte y no podiamos ver las enormes figuras del Cotopaxi y los Ilinizas. Estos tres chicos se fueron con el guía por un sendero que va hasta el fondo del cráter, a la laguna. Yo preferí quedarme arriba y recorrer una parte del borde del cráter (la vuelta entera cuesta entre 5 y 6 horas). Pero el cambiante clima de los Andes trajo las nubes en un momento y tanto la laguna como todo el paisaje circundante desaparecieron. No hubo problemas porque el sendero esta bien marcado y luego encontré unas niñas quichuas que cuidaban de un rebaño de llamas y pase un buen rato con ellas, a pesar de que apenas hablaban español, ellas hablaban el quichua. Luego empezó a llover y acudí al punto del pueblo donde había quedado con los compis, como llegue antes que ellos me metí en un "bar" por decirlo de alguna manera, a tomar un cafelito caliente. Quilotoa es un poblado de nueva construcción que ha surgido para dar cobertura al creciente turismo que va a esa zona. Es una comunidad Quichua la encargada del bar, tiendecillas de ropas andinas y las habitaciones que alquilan. En el bar en que estuve en ese momento había una estudiante de turismo desarrollando un proyecto para su graduación. Charlaba con el jefe del poblado sobre nuevos proyectos para abrir senderos y ampliar la oferta de la zona, pero siempre desde el punto de vista ecológico y del desarrollo sostenible. Fue una charla muy interesante. Ya por la tarde volvimos a la ciudad. Desde la terraza del hotel pudimos ver entre las nubes una explosión volcánica del Tungurahua, el volcán que domina el pueblo donde estamos hoy: Baños. Javi se iba a ir hoy a intentar la subida del Cotopaxi, pero como no ha podido conseguir un piolet pues es domingo y todo esta cerrado, ha decidido aplazar la ascensión y venirse conmigo a Baños. El viaje ha sido muy bonito, hemos descendido casi 1000 m. (una putada para la aclimatación de Javi, pero qué le vamos a hacer) y hemos atravesado cerrados y escarpados valles de un verde intenso. El turbulento río de aguas muy bravas y oscuras nos ha acompañado gran parte del trayecto. El pueblito de Baños es un gran destino turístico dentro de Ecuador tanto para nacionales como para extranjeros. Tiene 18.000 habitantes y no hay gran cosa para ver, salvo una curiosa iglesia donde esta la Virgen de las Santas Aguas de Baños, muy venerada por ser buena protectora contra los volcanes y dicen que ha realizado muchos, muchos milagros. La iglesia está llena de cuadros de incendios de casas, erupciones volcánicas y escenas de algunos de los milagros realizados. Luego hay un continuo trasiego de gente que va a remojarse con el agua de la fuente bendita. No es extraño que le tengan tanta devoción. A pesar de que Baños esta a los pies del Tungurahua, cuando este ha entrado en erupción no ha dañado apenas esta población mientras que ha arrasado completamente y varias veces ciudades mucho mas lejanas como Riobamba o Ambato ¿cómo se puede explicar esto? Ahora mismo el Tungurahua esta activo. Entro en acción hace 8 años y toda esta zona fue desalojada pero como no hubo una gran erupción la presión de la gente hizo que les volvieran a dejar ocupar sus casas tras varios meses de desalojo. Han pasado los años y esto no acaba de romper. Hay días que cae ceniza, otros días como ayer se levantan grandes columnas de humo pero de momento.... Lo que si que hay aquí muy famoso debido a su actividad volcánica son los baños termales. Íbamos a ir esta noche a probarlos pero al final lo dejaremos para mañana. Bueno, ya os seguire contando. Besos